Llegamos a la segunda parte de este especial sobre los 100 juegos recomendados para todos los usuarios de Dreamcast. Pese a que los primeros cincuenta títulos no estaban, precisamente, exentos de calidad, es en esta segunda parte de la lista donde nos encontramos a las verdaderas vacas sagradas, juegos que más allá de ser alternativas interesantes dentro del catálogo de la consola, se han convertido en parte de la historia de los videojuegos, obras que han ido más allá de los límites de su generación y han marcado un antes y un después en sus respectivos géneros. No os perdáis nuestro repaso a los mejores juegos del legado de Sega en esta su última máquina, que permanece atemporal.
50.- Gunbird 2
Demostrando su valía en todos los géneros, Capcom nos obsequió con un nuevo shooter para Dreamcast, desarrollado por Psikyo. Sigue las directrices básicas del género (avance vertical, pantalla cargad de enemigos y disparos…), pero añadiéndole toques particulares; por ejemplo, el juego se puede disfrutar en dos rondas (la segunda con más balas y mayor velocidad en los enemigos), con 7 niveles en cada vuelta; los tres primeros se eligen de forma aleatoria entre cuatro posibles opciones. Además, podremos tener finales distintos según nuestra elección al terminar el juego, con variaciones según si jugábamos en solitario o con un amigo. Los personajes protagonistas son tan peculiares como la bruja Marion, el vampiro Alucard, el robot Valpiro, Tavia, Hei-Cobb, Aine y una invitada de excepción, Morrigan, introducida en la versión para Dreamcast.

49.- Cannon Spike
Una nueva alternativa jugable de Capcom, desarrollada por Psikyo; en esta ocasión se trata de un shooter multidireccional que recuerda mucho a títulos como Smash TV. Los enemigos provienen de todos lados de la pantalla, y deberemos defendernos con disparos y ataques cuerpo a cuerpo, además de ataques especiales a todas las distancias, aunque estos requerían emplear objetos que, curiosamente, siempre se obtenía cuando, jugando de dos, moría uno de los protagonistas. Además de su gran acabado técnico, lo que hacía destacar a Cannon Spike, y en cierto modo le dotaba de un carisma propio, era su plantel protagonista, compuesto por estrellas de Capcom: Arthur, Baby Bonnie Hood, Cammy, Charlie, MegaMan y Shiba Shintaro. Diversión a raudales con personajes clásicos.

48.- The King of Fighters 98 / 99 / 2000/ 2001 / 2002
Posiblemente, una de las franquicias de lucha más importantes de todos los tiempos; no en vano, suponía un macro-crossover entre todas las series de combate de SNK, que cuando llegó el primer torneo gozaban de mucho éxito en los salones recreativos. Dreamcast disfrutó de la friolera de cinco entregas pertenecientes a la última gran saga de la franquicia de SNK, algunas de ellas con características particulares. KOF 98, por ejemplo, llevaba el subtítulo de Dream Match 1999 y ofrecía escenarios tridimensionales bastante elaborados. KOF99, con la coletilla Evolution, permitió a SNK introducir variaciones y mejoras en Krizalid, el enemigo final. Las ediciones de KOF de 2000, 2001 y 2002, al llegar también a PS2 y Xbox, no contaron con características particulares, pero sí que conservaban todo el potencial de la recreativa original. Los últimos grandes KOF, antes del declive de la franquicia.

47.- Ooga Booga
Se podría decir que el título del juego lo dice todo: estamos ante un party-game alocado, divertido e intenso. Pensado para disfrutar con varios usuarios, tanto offline como online, el juego nos ofrece enfrentamientos en los que usamos conjuros, cabezas reducidas, montamos sobre animales… todo ello con el objetivo de salir victoriosos y ganarnos el favor de la diosa del volcán en torno a la que se desarrolla la competición. Para ello utilizaremos Kahunas de diferentes tipos (equilibrado, fuerza, velocidad o conjuros), con cuatro básicos y variaciones posteriores de las mismas con incursiones tan imposibles como la Muerte, Abraham Lincoln o un superhéroe. La variedad de personajes, escenarios y situaciones permitían que no resultase repetitivo y se mantuviese fresco partida tras partida.
